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El Cabildo y Fuerteventura, dos mundos distintos

Juan Jiménez. 11-05-2010

El tiempo transcurrido de la actual legislatura en el Cabildo de Fuerteventura ha supuesto la constatación de que se puede hablar mucho sin hacer nada, nada significativo y de provecho para la Isla. El Cabildo se haya sumido en una parálisis muy preocupante, y a quienes lo dirigen parece no preocuparles mucho. El Cabildo no avanza en una situación económica muy precaria que le impedirá afrontar con garantías cualquier ejecución de envergadura para nuestro futuro. Los asuntos fundamentales que afectan a la Isla están empantanados, mientras nos instalamos en los 11.000 parados y Mario Cabrera se dedica a mirar para otro lado, más preocupado de su imagen y proyección que de los problemas de los que viven aquí.

Y ya parece haberse instalado la impresión de que no importa que no tengamos modelo energético. Fuerteventura carece actualmente de fórmula alguna para desarrollarse energéticamente, tan siquiera para explorar alternativas nuevas. No parecen interesar al Cabildo de CC y PP, cuando lo que hay que primar son las energías limpias, cambiando paulatinamente la explotación de los recursos. Tenemos un viento, un sol y unas mareas incomparables, totalmente desaprovechadas. Con esas fuentes no tendríamos que depender casi exclusivamente de una central térmica de generación eléctrica. ¿Dónde quedó el supuesto Plan Energético?, ¿alguien lo conoce? Otro ejemplo de papel mojado.

Mientras este panorama se ha ido dibujando lenta pero implacablemente, el proceso de adaptación del Plan Insular de Ordenación (PIOF), con varios años de retraso, sigue sin responder a la configuración cambiante de nuestras necesidades. El territorio majorero, como isla que crece y que aspira a disponer de todos los recursos que mejoren nuestra vida, precisa de una ordenación que no se quede obsoleta cada tres años, tiene que ser un documento ambicioso, de largo alcance. La Fuerteventura de hoy no será la misma en diez años y el PIOF tiene que preverlo, y por lo que he visto en su Avance, eso no es así.

¿Llueve hoy?, ¿corren los barrancos? Sí, pero la crisis en el campo la combaten los que resisten duramente al frente de sus explotaciones ganaderas y agrícolas, cada vez con menos ayudas y más desatención institucional. Lo que tradicionalmente ha sido un atractivo motor económico de la Isla hoy está agonizando. Desgraciadamente, no lo tiene fácil el emprendedor en el sector primario majorero.

En definitiva, mientras Fuerteventura clama por vislumbrar un horizonte que la libre de la incertidumbre del subdesarrollo económico, los que la gobiernan desde el Cabildo miran a la cámara con su mejor pose: dos mundos distintos.

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