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La Oliva en manos de la prepotencia y el desgobierno

Claudina Morales. 11-05-2010

El pacto que gobierna en el Ayuntamiento de La Oliva, integrado por dos ediles del PSOE y el partido de Domingo González Arroyo, ha trazado una política errática marcada, hasta ahora, por el despilfarro económico, las adjudicaciones de dudosa legalidad, la parálisis en las inversiones propias, la pérdida de credibilidad y la prepotencia.

Tras la llegada de la socialista Rosa Fernández a la Alcaldía de La Oliva, con la firma de un pacto cuyo contenido es todavía una incógnita, se desató en el Ayuntamiento una caza de brujas con la expulsión de más de 40 trabajadores, algunos de los cuales han tenido que ser indemnizados con cantidades millonarias tras largos procesos judiciales. Una caza política que ha mermado las raquíticas arcas municipales.

La disolución de la mancomunidad formada por La Oliva y Puerto del Rosario ha sido uno de los desaciertos más bochornosos del equipo de Gobierno. El empeño de la alcaldesa de poner fin a esta alianza ha supuesto la pérdida de uno de los instrumentos más importantes que poseían ambos Ayuntamientos para la aplicación de programas para favorecer la creación de empleo. Y lo ha hecho cuando más se necesitaba alegando que la corporación no podía afrontar el pago anual de 60.000 euros. Un argumento que pierde fuelle si se tiene en cuenta la cuantía de los planes de empleo y si tomamos como referencia, por ejemplo, que el Ayuntamiento paga 36.000 euros por un nuevo aparejador, pese a que la actividad de la Oficina Técnica se ha reducido un 80 por ciento.

En estos casi 18 meses transcurridos desde que prosperó la moción de censura presentada contra el grupo de Coalición Canaria, hemos sido testigos de adjudicaciones de dudosa legalidad, como el servicio de saneamiento, cuyo proceso se encuentra inmerso en un litigio judicial. O, por ejemplo, hemos asistido a escenas del pasado, como la utilización de maquinaria privada vinculada a la empresa de un concejal por parte de los empleados públicos. La historia se repite.

Es un grupo de Gobierno sin ideas. No han sido capaces de realizar inversiones propias y sólo han podido ejecutar aquellas financiadas por el Plan E del Gobierno del Estado y cuyos proyectos fueron redactados durante nuestra etapa. La única obra que pagan generosamente con fondos propios es la colocación de picón. Una vez más, las prioridades del Ayuntamiento son las que marca las empresas del concejal González Arroyo

El personal del Ayuntamiento ha sufrido más que nadie las consecuencias de un Gobierno que da tumbos sin rumbo y que sólo agrada a su corte. Un Gobierno que aumenta el sueldo de dos familiares directos (hijo y marido) de dos concejales y que reduce el salario del resto de los trabajadores o abona sus nóminas con casi un mes de retraso.

Contienen el gasto de personal, pero despilfarran los recursos públicos en otros apartados sin ruborizarse lo más mínimo. El desorden en las cuentas ha provocado que las entidades de crédito hayan perdido la credibilidad en el Ayuntamiento y no se hayan podido acoger a los créditos ICO para pagar a aquellas pequeñas y medianas empresas que prestan servicios a la Corporación de La Oliva.

Es un grupo que no cumple. Una de sus promesas más aireadas fue la aprobación del Plan General. Pues bien, casi dos años después, no han sido capaces de redactar dicho Plan y han tenido que recurrir al que elaboramos durante nuestra etapa y que, en su momento, negaron incluso que existiera.

La Oliva se encuentra en manos del desgobierno, pero también es víctima de la prepotencia. Culpan a los trabajadores de la situación económica y arremeten contra los empresarios del casco viejo de Corralejo para evitar reconocer sus errores. La paranoia que padece el grupo de Gobierno les obliga a mirar con recelos a todo aquel que no forma parte de su entorno y a desprestigiar a quienes se atreven a poner en duda su nefasta política.

Una política sin rumbo que también ha provocado, en tan corta etapa, la pérdida de subvenciones importantes y necesarias para el municipio para el sistema eléctrico, nuevas infraestructuras y para proyectos juveniles.

Este es, en pocas palabras, el balance de un equipo de Gobierno sin brújula y sin ideas que, día a día, demuestra su manifiesta incapacidad para gestionar una corporación que reclama a gritos un cambio de rumbo.

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