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Ciudadano X

Colás Nieves. 31-05-2011

Cuando ya corrió todo el Champán por la mitad de las sedes electorales y se enjuagaron todas las lágrimas en alguna que otra, cuando los carteles comienzan a descolgarse de las farolas, cuando el despertador sonó esta mañana para ir a trabajar como un premio a nuestra sumisa existencia…todo vuelve a la normalidad.

Pero a esta función de circo sólo le queda la doble voltereta mortal, el "bis" de la canción más conocida, el momento del público en pié ovacionando a las estrellas… le queda lo que en un curso de literatura de suplemento dominical se llamaría "Epílogo". Aquí no habrá mayordomos desvelando el secreto ni adorables viejecitas en poder de una pócima mortal, no habrá besos en el acantilado mientras la cámara se aleja y sube el volumen de la música, sólo un "fundido en negro", y todo el alarde visual de caras bien alimentadas y de discursos amplificados se apagará de repente: el show ha terminado, es la hora de la verdad.

Teléfonos que suenan de madrugada, entre el refunfuño de la señora, que todavía lleva la mascarilla puesta y que acierta a decir "dichosa política, ¿no has tenido suficiente?". Al otro lado del auricular el interlocutor intenta poner voz y pose de espía de la KGB pero se le entiende: "Tienes que hablar con él, que le damos el cargo que quiera, el que más le guste. Eso sí, si firma primero, lo metemos en un portabulto y lo embarcamos para Lanzarote para que nadie se entere, lo dejamos allí en un hotel hasta la moción de censura, sin teléfonos móviles, que el padre anda por ahí nervioso y que lo mandaron para que lo convenciera de que se echase pá tras, bueno, hasta mañana".

Después de dar unas cuántas vueltas, la camioneta "Jáilu" se detiene y apaga las luces. En el coche van cuatro ocupantes y la radio del coche todavía habla de las movilizaciones en la Plaza del Sol. Tres de los pasajeros exclaman imperativamente al unísono: "¡Apaga esa radio…!"

Las dos personas hablan en un tono cordial en el despacho, nadie diría que hace sólo quince días se acusaban públicamente en los medios de comunicación. Aún así la tensión se palpa en el ambiente y el café se derrama en la mesa. Un programa electoral sirve para secarla y olvidar el incidente.

20 de junio de 2011. Diario de tirada nacional. Titulares: El plan de austeridad cae en saco roto. Subtítulos: Los tímidos compromisos asumidos por los políticos de rebajar el gasto público no se cumplen. Destacado en página: El 99% de las corporaciones se constituyen con todos sus miembros liberados.

Una mujer cruza la calle peatonal. Su aspecto es desaliñado y unas marcadas ojeras indican que hace días que no duerme. Aborda con educación a un hombre bien vestido, no lleva traje pero sí la camisa bien planchada. Habla por el móvil y ella lo interrumpe: "¿Qué hay de mi trabajo? Usted me dijo que iba a salir algo y yo veo que nadie me llama". "No se preocupe", contesta el interpelado, "estamos en ello, hay que tener paciencia. Ahora tengo que dejarla, venga la semana que viene a verme".

Aeropuerto de Fuerteventura, domingo, 21:30 p.m. Dos mujeres aparecen por la puerta de llegada con muchas bolsas de firma en ambos brazos. Se despiden acercándose las mejillas. "A ver si nos vemos", comenta la del pelo rubio. "Deja a ver si tengo pleno esta semana o la próxima", contesta la mujer morena mientras mira su teléfono móvil. "No, no me ha entrado ninguna convocatoria, pero tengo que llevar a mi hijo al dentista en Madrid. Podríamos vernos para cenar en Las Palmas....chaíto!". Fin de la conversación.

Zanja abierta para canalización de redes en una zona residencial de reciente consolidación. La última vez que se vio a alguien trabajando fue el pasado 21 de mayo.

Individuo de mediana edad se encadena ante la Delegación de su sucursal bancaria con un letrero que reza Banqueros, ladrones, me han dejado en la calle. Escena que se repite en muchas ciudades del mundo: Nueva York, Londres, París, Madrid, Puerto del Rosario, Tiscamanita…

Una tarde noche en un frecuentado bar de la ciudad, 5 personas de diferentes edades toman copas en una mesa. Una de ellas parece especialmente afectada por lo que considera una injusticia: el hecho de que la gente no aprecie la labor de los políticos, todo el día de aquí para allá, sin poder atender a la familia, sin tiempo para una, que hoy ni he ido a mi casa a comer…En otra mesa de al lado, un chico joven le dice en voz baja a su pareja: "ni que le hubieran puesto una pistola en el pecho, chiquito sacrificio". Su novia completa el comentario: "Si está tan agobiada porque no se va pa la casa".

Amanece un nuevo día y, como decía Serrat, vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza…La fiesta terminó. Nos iremos de Taifas para espantar el desaliento, nos echaremos unas lapas para sentirnos afortunados, nos pondremos la bufanda del Barça para sentirnos los mejores, nos "indignaremos" con un quintillo en la mano para pensar que no está todo perdido y que el paraíso está al alcance de todos.

Felices Nuevos Tiempos…..¿o son los mismos? En fín, no olvides que ya diste el primer paso. 15M.

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